

La festividad de la Virgen de la Candelaria transforma las calles céntricas en un vibrante escenario donde el comercio ancestral y la devoción religiosa se funden en un solo ritual indígena, que sigue vivo a pesar del paso de los años.
Desde las primeras horas del día, las mujeres ikoots se adueñan del espacio público, ofreciendo una impresionante variedad de productos que van desde especies marinas hasta fauna local como iguanas, armadillos y aves de corral.
Como tradicionalmente se acostumbra las mesas este lunes se llenaran de familias que degustarán tamales de diferentes platillos típicos del Estado.
