

Casi un mes después de que el primer pasajero muriera de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius, la embarcación ha fondeado por fin en aguas de Tenerife, en las islas Canarias, España.
Intensos preparativos se desarrollaban para recibir al barco en el puerto de Granadilla y ayudar a más de 100 personas a desembarcar para ser repatriadas.
Los equipos sanitarios ya han entrado en el crucero para evaluar a los pasajeros asintomáticos, que serán trasladados al aeropuerto y de ahí a sus respectivos países. Está previsto que los primeros en desembarcar sean los pasajeros con nacionalidad española y que la operación de repatriación concluya el lunes por la tarde.
El Hondius llegó a la zona antes del amanecer (hora local), pero no se le permite alcanzar la costa: se le impuso un perímetro de seguridad de una milla náutica alrededor del barco. La razón para que el buque continúe en el mar es la de garantizar su aislamiento.
La compleja operación para evitar que se propague la rara cepa andina de este virus ha sido descrita por la ministra de Sanidad de España como "sin precedentes".
En ella participan 23 países y ha sido planificada meticulosamente para maximizar la seguridad y responder a las preocupaciones de los habitantes descontentos.
Entre ellos está el presidente del gobierno de Canarias, quien dice que no estará tranquilo hasta que todos los pasajeros y la tripulación se hayan marchado.
Grandes medidas de seguridad
"El riesgo de contagio para la población general es bajo", reiteró este sábado la ministra de Sanidad, Mónica García.
FUENTE: BBC
