

Entre las propuestas figura suspender temporalmente el derecho de asilo ante llegadas súbitas y masivas, ampliar las competencias y el tamaño de Frontex y financiar con fondos europeos centros de retorno en terceros países. Las tres iniciativas cuentan con el respaldo de la mayoría de los Estados miembros y del Partido Popular Europeo, aunque ONG y grupos de izquierda ya han expresado su rechazo.